lunes, 3 de agosto de 2020

Relatos de los días intrusos (IX) - Comentarios sin importancia.

Ahí están los vecinos con sus rutinas. Unos cuelgan la colada. Ya conozco el intervalo de muda de la camiseta de la selección. También los tiempos de ejercicios para moldear cuerpos fofos. Escucho discusiones que no entiendo, pese a poner la oreja. No me concentro, ni para leer la montaña de libros que esperaban esta situación ni para reducir la lista de series y películas. Me aburren.
Navego por webs y redes sociales donde veo espumarajos ególatras, reflexiones sesudas en todos los sentidos, autorretratos frívolos, conciertos de músicos que solo conocen sus madres, relatos pueriles, toda una fauna que necesita un cuervo que les saque los ojos. Ese será mi seudónimo en redes sociales, El Cuervo.




sábado, 1 de agosto de 2020

Lecturas en el rebalaje - "No te serviré", de Irra.

Hace dos años apareció en la plataforma de micromecenazgo "Spaceman Project", especializada en cómic, la propuesta de apoyo a la novela gráfica "No te serviré". Del autor, Irra, apenas tenía información , pero las viñetas e ilustraciones que servían como avance me parecieron muy interesantes. El reflejo de un futuro próximo distópico situado en una Sevilla transformada, pero reconocible, me tentó lo suficiente como para apoyar el proyecto. Más al haber encontrado otras obras del guionista y dibujante cuyos referentes visuales y narrativos me son queridos, la ciencia ficción sucia y realista incrustada en un relato negro, el retrato de los barrios al margen del discurso institucional.



jueves, 23 de julio de 2020

Lecturas en el rebalaje - "Los peligros de fumar en la cama", de Mariana Enríquez.

Con "las cosas que perdimos en el fuego" me quedé enganchado a los relatos de Mariana Enríquez. Ya os lo conté en una anterior Lectura en el rebalaje. Sus cuentos abren una grieta para que se cuelen fantasmas, obsesiones inconfesables, pecados familiares, equilibrios pertubados, lo extraordinario e inquietante en la rutina de vidas grises. Esta colección de relatos nos descubren a la escritora en los inicios de su universo literario. Se nota un estilo más grueso, menos depurado, que en su libro posterior, que sin embargo leí con anterioridad. Sirve como flashback de cómo una autora va fijando los pilares de su narrativa, situaciones sobrenaturales abiertas a las preguntas del lector. El terror está ahí fuera, no solo en los espacios que la historia de la literatura nos ha planteado con leyendas góticas y románticas, sino en edificios en los arrabales, en adolescentes impúdicos, amigos de visita en otro país, a la vuelta de la página nos esperan historias que provocan un escalofrío por reconocible en nuestro entorno. Tras estos dos libros de cuentos la lectura de su última novela "Nuestra parte de noche" promete nuevos gozos con la literatura de terror de Mariana Enríquez.


miércoles, 22 de julio de 2020

Relatos de los días intrusos (VIII) - Las risas de los niños.

Mis vecinos del edificio de enfrente no han salido a aplaudir ni ayer ni hoy. Son una pareja encantadora de ancianos ingleses. Él alterna como vestuario para tomar el sol las camisetas del Manchester United y de su selección de fútbol. Como se ha relajado el confinamiento supongo que habrán dado por concluido este gesto. Se escuchan menos aplausos y más las risas y los juegos de los niños.
Un comentario en redes sociales me ha llamado la atención por no haberse hecho viral en los foros del pueblo. Un ciudadano inglés pide información sobre la situación de su madre en nuestro pueblo. Desde hace días no sabe nada de ella. Este mensaje es sepultado por la noticia en medios oficiales de que la localidad no ha registrado ningún enfermo. Todos nos congratulamos. Una historiadora local recuerda en un foro que nunca hemos sufrido víctimas a multitud de epidemias. Se suceden las afirmaciones sobre el carácter casi sobrenatural de los habitantes de esta zona. Se menciona la leyenda de la bruja morisca y su prole. Pero enseguida se llama al orden desde las autoridades afirmando que son cuentos de viejas. Pide mantener las condiciones de disciplina social.
De nuevo leo un llamamiento para facilitar datos sobre unos turistas, en esta ocasión daneses, que disfrutan de su retiro en este pueblo costero. No sé si son casualidades, pero me alarmo cuando también identifico a mis vecinos como desaparecidos. Nadie se extraña. Nadie contesta a estos mensajes. La alegría del fin del confinamiento es prioridad absoluta. Nada puede oscurecer la salida de la caverna. Ni siquiera la desaparición de unos ancianos extranjeros.
Desde mi terraza veo la fachada de mis desvanecidos vecinos. Las cortinas se mueven tras sus ventanas. Si antes escuchábamos esporádicamente un vehículo junto con el graznar de las gaviotas que escarban en la basura, ahora el rumor de los juegos infantiles llenan el espacio sonoro.