Leer, escuchar y reír deberían ser acciones cotidianas, casi inconscientes en nuestro día a día, pero nos han sido hurtadas y se han convertido convertido en actos de resistencia .
La sentí como todo un vendaval de aire fresco con en el que el escritor almeriense nos conectó a través de sus narraciones corales y apegadas al barrio lo personal y local con lo universal, nuestros miedos comunes, nuestras relaciones familiares y la construcción de una identidad a partir de los recuerdos cosechados y ¿creados? en nuestra infancia y adolescencia.









