lunes, 6 de abril de 2026

En busca del mejor espacio público para la convivencia en Nerja con el arquitecto Jerónimo Junquera.


Ser sureños significa hacer vida en la calle, por eso no es exagerado decir que el espacio público es el más importante de una ciudad.

Su ordenación y gestión definirán nuestras relaciones sociales tanto como individuos como colectivo.
El domingo 15 de marzo paseamos por las calles y plazas de Nerja con el arquitecto y urbanista Jerónimo Junquera, Premio Nacional de Arquitectura, testigo de excepción de la evolución arquitectónica y urbanística del pueblo desde que lo visitara por primera vez en 1973.




Aquí van unas ideas y reflexiones que se fueron lanzando en un delicioso caminar con la mirada abierta y la curiosidad en modo alerta.
Nerja necesita ser mirada, estudiada, pensada para aportar creatividad y abandonar la desidia. No se percibe ningún plan unitario estético y funcional en el mobiliario urbano, en el pavimento y en la iluminación (fuera de escala), ni en la movilidad.




El árbol tiene que ser protagonista en las calles y plazas. Es un ser vivo fundamental en la calidad de vida de una comunidad, y más con nuestras características climáticas. Nos encontramos con talas y podas que se pueden catalogar como arboricidios.




El peatón debe ser el rey de la calle. Un plan de movilidad ya para el casco urbano. El acerado tiene que ir a ras de calzada para una mayor comodidad de quienes caminan por la calle.




Las plazas no pueden ser lugares inhóspitos más propios de parajes apocalíptico. Tienen que ser lugares de encuentro libres de la dictadura de la comercialización sin freno de las terrazas hosteleras.





Conservación del patrimonio arquitectónico identitario. Hay un sinfín de inmuebles que corren peligro.





Estas ideas se pueden resumir en equilibrio, armonía y escala para que la ciudadanía sea protagonista en convivencia con otros elementos como el automóvil y la explotación comercial del espacio público.



La pregunta final es si hay sensibilidad y capacidad de gestión para afrontar los continuos retos que se plantean más allá de la dinámica del todo vale y el dejar hacer.



Nuestro agradecimiento infinito a Jerónimo por su generosidad y cercanía. Y a quienes se sumaron a esta iniciativa de paseo y reflexión compartidas que propusimos desde la asociación Cortos de Vista.