Desde Nashville, una de las grandes ciudades musicales de USA, capital del Country y Americana, acompañado por un cuarteto de una solvencia sobresaliente y un sonido de pura fibra rock, conquistó al público que abarrotamos el recinto.
El músico de Tennessee es un narrador del aquí y el ahora, comprometido con la defensa de los derechos civiles y un emotivo trovador alrededor de las resilencias del hombre corriente. Así lo manifiestan las canciones contenidas en sus últimos discos con títulos como My american dreams, Sweet Misery y The Epstein Files, entre otros.
Si durante gran parte del concierto mantuvo una actitud hierática, de concentración y entrega a la interpretación del repertorio, las vibraciones mágicas de una audiencia entregada provocó la comunión definitiva con la sonrisa de satisfacción y gozo del músico que es inmensamente feliz encima de un escenario. Y ya se sabe, músico feliz, señal de concierto superlativo. Otra muesca más en el casillero de conciertos para el recuerdo en el Yaumate club.





















