Uno de los retos a los que se enfrenta un músico en una sala de conciertos en una noche de entrada libre es la de atraer la atención del público y lograr que su propuesta musical se escuche por encima de las conversaciones, incluso cuando se encuentra con personas que derrochan un poderío vocal que rivaliza con la primadonna de la Scala de Milán.
El Lere consiguió conquistar a la audiencia del Yaumate Club con su puesta en escena como hombre orquesta y un cancionero vacilón y chispeante, en lógica referencia con Muchachito Bombo Infierno, con quien se ha pateado el país como contrabajista en su banda.









