Desde hace tiempo observo el uso indiscriminado del diminutivo en nuestro lenguaje. Quién no dice vamos a tomarnos una cervecita o un cafelito o a echarnos una partidita de cartas y tantos y tantos ejemplos que podría enumerar.
A un familiar que lo utiliza con frecuencia en su vocabulario le pregunté el por qué del uso del diminutivo y me respondió que por deformación profesional. Ella trabaja como fisioterapeuta en el SAS, da confianza al paciente y dulcifica el lenguaje.
Recientemente he realizado un viaje con el programa de vacaciones del Imserso. Una vez realizados los tramites de embarque en la Cía Vueling y acomodados en el avión, por megafonía interna se nos comunica duración del vuelo, nombre y nacionalidad de la tripulación, las azafatas una era rumana y otras dos moldavas. En un asiento contiguo al mio, una señora de 82 años, edad que supe durante los días de vacaciones, pues compartimos mesa y mantel, le pidió a una de las azafatas que le sirviera un "cafelito" y un "pitufito". La azafata la miró con sorpresa. Supongo que la señora desayunó a la llegada al aeropuerto. O tal vez no ¿Pediría una sombrita, un cortadito o una nubecita con un molletito antequerano con manteca "colorá"...? Pudo pasar de todo, incluso que no desayunara. Cositas de la vida y del empleo del diminutivo.
Por Ricardo Bajo León
1 comentario:
Ricardo.... sigues estando "sembrao".... jajaja...eres un "maquina", bueno mas bien un "maquinita" (no "mariquita").... te saluda tu cuñao... jajaja...
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