miércoles, 2 de septiembre de 2009

Lo que no se publicó en la desaparecida Sé Lector.

Hace un tiempo os comenté que la revista Sé Léctor había desaparecido de la circulación, aunque aún se mantenían las esperanzas de una resurrección en el verano. Esta parece que no ha sido posible y la única publicación cultural de la zona en castellano se quedó en el camino en el número 18 de febrero-marzo. No siendo consciente del mal momento en el que vivía la revista escribí La Revista Sé Lector encara con optimismo la crisis. Obviamente como pitoniso no me puedo ganar la vida. Y continué realizando mis colaboraciones con reseñas y comentarios sobre cómics como venía haciendo desde el número 6, pero no se publicaron.

No sé si casualidades de la vida o como diría el "inefable" Iker Jiménez, serendipia, en el pasado Festival de las Tres Culturas hubo una exposición de cómics con el título de "Culturas, Historias y Comic, conflicto y diálogo en las viñetas" en la que se mostraban bastantes viñetas de los tebeos reseñados en el artículo inédito. Como dicha exposición la información adicional era casi nula me permito daros a conocer mi texto sobre esos comics. (Todas estas obras se pueden conseguir en Librería Europa)

La Historia contada en primera persona.

Los testimonios en primera persona de aquellos que han vivido los momentos más relevantes de nuestra Historia reciente tienen una fuerza emotiva difícilmente superable. Rozan la ficción, porque el ejercicio de revivir recuerdos puede entrar en el universo de lo imaginario, y a su vez se muestran como un trabajo documental que nos permite recoger de primera mano información sobre nuestro pasado más inmediato.

En los últimos años diversos autores han volcado a través en las viñetas esas experiencias de las que fueron testigos. Logran con su pericia narrativa ensamblar las pequeñas historias cotidianas con el tumultuoso devenir del Siglo XX. Recorreremos con la lectura de los cuatro comics seleccionados la Revolución Islámica en Irán, la primera Intifada en Gaza, los campos de exterminio de Auschwitz/Birkenau y los hogares infantiles de la posguerra española. Curiosamente todos en blanco y negro.

Persépolis
Dibujante y guionista: Marjane Satrapi. Editorial Norma, col Nómadas. 369 páginas. 25€.

Una niña ve pasar ante sus ojos todo el proceso por el que su país pasa del sometimiento y la falta de libertades con el Sha de Persia a la dictadura implacable de los ayatollahs. Con unos dibujos cercanos a lo naif, la propia Marjane nos relata su propia revolución y su continua disidencia. Vive en el seno de una familia progresista, presos de sus propias contradicciones ideológicas, sufriendo las convulsiones políticas y sociales. La autora huye del agobiante integrismo islámico siendo una preadolescente a Europa, pero no se adapta ni se siente integrada. Así nos evidencia las continuas fricciones entre las costumbres occidentales y la nostalgia del hogar perdido, lugar al que desea regresar aunque eso suponga vivir bajo el yugo de una sociedad fundamentalista.

Pese al drama histórico (podemos conocer a través de unos significativos apuntes la Historia de Irán desde el Imperio Persa hasta nuestros días) el humor y las pequeñas rebeldías permiten a los protagonistas de este intensa novela gráfica resistir los embates de cualquier totalitarismo.

Palestina, en la Franja de Gaza.
Dibujante y guionista: Joe Sacco. Editorial Planeta DeAgostini, col Trazados. 286 páginas. 17,95€.


Durante la primera Intifada el autor, Joe Sacco, quiso desentrañar las claves de este conflicto entre palestinos e israelíes conviviendo durante varios meses en campos de refugiados, bebiendo su mismo té cargado de azúcar y caminando sobre el mismo lodo. Próximo al periodismo de investigación, a las grandes crónicas del siglo XX, Sacco, no sin cierto sarcamo hacia su propio trabajo, reúne decenas de testimonios de las condiciones adversas en la que se encuentran los palestinos, que no hacen sino recrudecer las hostilidades entre los dos pueblos. Nos revela sus impresiones subjetivas y aporta datos objetivos. Plantea con crudeza un enfrentamiento enraizado en la “tierra prometida”. Contemplamos en viñetas abigarradas como lo cotidiano intenta superar muros, controles armados y toques de queda.

Además cuenta con el prólogo de Edward Said.

Maus
Dibujante y guionista: Art Spiegelman. Editorial Mondadori, col Reservoir Books. 296 páginas. 21,90€.

¿Es un superviviente mejor persona por el simple hecho de serlo? Ese enigma quiere desentrañar Spiegelman al escuchar narrar durante meses a su padre sus brutales relatos de supervivencia. ¿Su escenario? la Polonia invadida por los nazis; ¿Las víctimas? el pueblo judío aniquilado en la barbarie de la sinrazón. El dibujante establece un juego metalingüístico: en las propias páginas del comic vemos su proceso de creación, las dudas que se le presentan por la relación con su progenitor. Pero todo queda sometido al nudo en la garganta de cómo un hombre pudo sobrevivir al horror, al despiadado genocidio y de cómo en esas circunstancias el amor se mantiene, sin alambradas que pudieran cercenarlo. Es tan poderoso, tan magistral este libro, que ni siquiera atiende uno a que los seres humanos han sido sustituidos en los dibujos por figuras antropomorfas. Imprescindible lectura.

Paracuellos
Dibujante y guionista: Carlos Jiménez. Editorial Debolsillo, 607 páginas. 17,90€.

A través de esta recopilación podemos leer los 6 libros que publicó Carlos Giménez con los recuerdos de su estancia en los hogares de acogida de Auxilio Social. Durante casi tres décadas ha ido recopilando historias, que trasladó con maestría al papel. Breves relatos, pequeñas pinceladas de cómo ni los niños escapaban a la grisura del Franquismo y la inculcación del “espíritu nacional”. Como dice Juan Marsé en el prólogo, la crueldad y violencia que se respira en las existencias de esos niños era la manifestación de la realidad dura e implacable de la Posguerra. Figuras rapadas que se consuelan ante el trato vejatorio de sus guardianes con pequeñas ilusiones: un comic de “El Cachorro”, un trozo de pan con queso, la visita de algún familiar o la promesa siempre incumplida de salir de allí. Me recuerda a las historias de presos, pero como protagonistas, sujetos que no levantan dos palmos del suelo y que le rezan a la virgencita para tener postre al día siguiente.

2 comentarios:

Félix Aguilar. dijo...

La vida tiene etapas. Sé lector, también. Se acerca el otoño, se caerán las hojas muertas y con ellas caerán también las cosas inservibles. Es una buena época para plantearse nuevos retos y nuevos proyectos. ¿Una nueva revista? Proyectos que verán la luz muy pronto.

Juan Pablo dijo...

Ha sido una pena dejar de disfrutar de nuestro Selector. D.E.P. y un fuerte abrazo a JoseLector y todos los colaboradores!