sábado, 9 de febrero de 2019

El día que fusilaron a Corto Maltés en Málaga.

Corto Maltés escribió con el filo de la navaja de afeitar de su padre la línea de la suerte en su mano izquierda. La aventura le llevó, nos llevó a multitud de espacios míticos, a hacer realidad leyendas, a llevar el hedonismo por bandera, a buscar tesoros que se desvanecían en las manos, a observar y no juzgar, a ser fiel a los amigos y no responder ante ninguna autoridad.¿Pero los aventureros escapan a la muerte?¿Los dejamos en limbo de una inmortalidad heredada de generación en generación? Hugo Pratt no mató a su hijo de ficción. El rastro para algunos se pierde en una plácida vejez en el Cono Sur, para otros en la Guerra de España como brigadista internacional, con cincuenta años a la espalda. Y aquí alguien lanza luz sobre esa niebla, a orillas del Mediterráneo. Alguien lo condena a muerte.



En 1941, Cush, un luchador abisinio, personaje de "Los escorpiones del desierto", hazañas bélicas existencialistas en el frente africano de la II Guerra Mundial, también obra de Hugo Pratt, reflexiona sobre dónde se encuentran los buenos en una revolución y la rebelión. Ante la pregunta del teniente Koinsky de cómo aprendió a manejar esas ideas, el africano contesta que fue Corto Maltés, alguien a quien se le perdió el rastro en la Guerra de España. En posteriores páginas le vuelve a mencionar al ver los personajes el vuelo del águila Al Andalus, un obsequio del marinero. Esta es la última mención sobre la línea vital del aventurero.


Hugo Pratt viajó por la costa malagueña en un destartalado coche, como recoge un artículo en la Opinión de Málaga con motivo de la edición en 2012 de sus recuerdos y vivencia con el título "El deseo de ser inútil". El dibujante tomaba referencias de lugares y su historia para posteriormente trasladarlos en las viñetas de sus creaciones. En una entrevista a El País en 1991, afirmó que Corto Maltés no muere en la contienda española. ¿Pero a quién le pertenecen las creaciones artísticas cuando las echas a vivir con los lectores y el público?¿Cuánto le debe el Quijote a Avellaneda por su segunda parte de "fan ficción"?

Vittorio Giardino, autor de las aventuras de Max Fridman, espía de entreguerras, cuya trilogía se cierra con "No pasarán" en el que su personaje vive en primera persona la Guerra de España, contravino los deseos de su amigo Pratt. En la publicación "Dedicated to Corto Maltese" diferentes autores del noveno arte europeo (Moebius, Toppi, Micheluzzi, Manara, Tardi, Battaglia, entre otros) rinden homenaje al viajero errante. Ahí Giardino, en una página, un marinero que puede frisar los cincuenta años, con gabán y gorra marinera, se planta ante el pelotón de fusilamiento un 9 de febrero de 1937. ¿Acabarían los huesos de Corto Maltés en la mayor fosa común de España situada en el cementerio de San Rafael de Málaga? Hace unos años al dibujo Rubén Pellejero y Juan Díaz Canales resucitaron las aventuras de Corto, pero no tienen narrar su odisea fuera del periodo situado en las dos primeras décadas del siglo XX.




 ¿Necesitamos conocer el otoño y el invierno de los aventureros?