jueves, 27 de enero de 2011

En los libros todos amamos a los tramposos.

¿Qué es lo más importante en una novela o en una obra de teatro? ¿La historia que cuenta? ¿La fuerza de sus personajes? ¿La forma? ¿El fondo? Una novela es un todo, pero no es necesariamente peor si cojea de manera burra en su argumento. El argumento, en ocasiones es lo de menos. Tomemos un ejemplo que hemos disfrutado todos y que todos conocemos: Romeo y Julieta. Magnífica obra de Shakespeare. Con su escena del balcón, sus duelos, sus frases eternas, y con una protagonista que se ahoga en un vaso de agua y la lía parda ella sola. Porque ese dramón que es Romeo y Julieta habría quedado en nada si Julieta, una vez destierran a su amado, hubiera decidido, simplemente, irse con él. En lugar de hacer la maleta y fugarse con Romeo, Julieta decide:

1. buscar un licor que la deje en un estado de letargo que se confunda con la muerte
2. creerse que van a avisar a su novio que, recordemos, está desterrado,
3. confiar en que Romeo llegue a su panteón a tiempo de que no le de un infarto al despertase y verse rodeada de muertos.
4. y lo mejor de todo: ella misma tiene que despertarse: cómo puede creerse que la droga en cuestión no la va a matar.



Julieta es, en definitiva, una de las mujeres más complicadas de la historia de la literatura. Pero a quién le importa. Es un magnífico truco. Sin el que es imposible llegar a este final desgarrador que nos ha hecho llorar a todos.

Ejemplo número dos y mi favorito. Edipo. Si el oráculo le dice a Edipo que está condenado a matar a su padre y casarse con su madre y el chaval se lo ha creído, ¿no sería normal que al menos le hubiera preguntado a Yocasta qué edad tenía antes de casarse con ella?


Sea como sea, este año espero que nos dejemos engañar todos y que disfrutemos como enanos con los libros. Edipo y Romeo y Julieta son formas magníficas de empezar el año lector, pero ahí van otras sugerencias.

Si os sigue apeteciendo teatro griego: Antígona. La heroína por excelencia. La que se lo juega todo por defender los derechos de la persona por encima de los del estado. Muy actual, como se puede ver.

Si apetece Grecia, pero no teatro: es el momento de leer o releer la Odisea. Porque sí. Porque Ulises es el buscavidas por excelencia y nunca habrá otro como él.

Si tenéis el cuerpo para una historia de amor, cursi y maravillosa: La dama de las camelias.

Yo estoy descubriendo ahora a Banville. Tarde, probablemente. Pero ya sabéis lo que dice el refrán. Sólo llevo cincuenta páginas de El Intocable y ya le he jurado amor eterno.

Por Rita Sánchez

5 comentarios:

juan ramón carneros dijo...

Aunque me vaya un poco por la tangente, yo siempre pensé que, si fuese ladrón en Gotham, atracaría por la mañana, ya que Batman sólo actuaba por la noche...pero claro, entonces no habría historia...
Sí, tienes razón...
Enhorabuena por el paso al frente y toda la suerte del mundo en esta aventura...

Pablo Martín. dijo...

Tostón, íllo!

José Antonio dijo...

Bienvenidas sean esas palabras como agua de mayo!

En cuanto a Julieta como mujer complicada... "hay mujeres veneno, mujeres imán..." que cantaban los clásicos. Besos!

Abigail LT dijo...

Lo importante es escribir con el alma...las manos solo son un medio.

Saludos!

Anónimo dijo...

Gracias por hablar de Banville no lo conocia y me esta encantando.Espero seguir aprendiendo de ti.A,por cierto la dama de las camelias muy bien pero me gusta mas otros en esa linea.........A julieta,nunca me gusto como mujer,no se,es superior a mi.pipi